What’s next?

What’s next?

La vida está llena de decisiones. Desde que despertamos en la mañana hasta que nos acostamos, tomamos decisiones para levantarnos, cepillarnos, saber cuáles zapatos usar (si tienes varios). Pero esas son situaciones sencillas. Hay otras decisiones con implicaciones mucho más serias. Por ejemplo, no puedes darte el lujo de equivocarte cuando se trata de decidir a quién adorarás, a qué te dedicarás en la vida o con quién te casarás.

Lo que decidas en cualquiera de estas áreas tendrá un gran impacto en tu vida para bien o para mal. Acerca de la primera decisión, sé que ya conoces la respuesta correcta. Sin embargo, recuerda que hoy en día no es tan fácil tomar esta decisión pues no son dioses de madera o piedra los que nos atraen, son dioses cibernéticos.  Es importante saber que cualquier cosa que ocupe en nuestras vidas el lugar que solo le corresponde a Dios, se convierte en un ídolo. Podría ser ver mi serie favorita, el uso desmedido o inadecuado de Facebook, un afán exagerado por publicar mi estado en Instagram o revisar mis mensajes en WhatsApp.

Si le dedicamos el primer tiempo de nuestro día, o si descuidamos nuestra relación con Dios o nuestros compromisos laborales, académicos o nuestras relaciones por alguna de estas actividades cibernéticas, quiere decir que éstas han pasado a ser lo más importante para nosotros. Tu Creador y Salvador merece siempre el primer y mejor lugar en tu vida.

En cuanto a la elección de tu carrera, creo que ya decidiste. Quizás eres estudiante de la FIT (Ingeniería y tecnología), la FATEO (Teología), o tal vez de la FAHUM (Humanidades).  Sea cual fuere, “¿por qué la tomaste esa carrera? ¿por vocación o simplemente porque tu amigo te dijo eres bueno para eso? o ¿tal vez porque tus padres te lo propusieron? Bueno, recuerda que esa decisión es tuya y te seguirá mientras vivas. Si ahora te das cuenta de que no es la correcta aún puedes decidirte por una que te apasione y que, por más difícil que sea, te guste.

Tal vez ya tomaste la tercera decisión, pero sí todavía no has dado el sagrado paso del matrimonio, entonces detente antes de hacerlo, respira y piénsalo una, dos, tres y cuantas veces puedas.  Involucra a Dios en este paso.  Creo que después de tu relación con Dios, la elección de tu futuro cónyuge es la decisión más importante, pues con esa persona formarás una familia. No elijas a alguien solo por la apariencia, elige por sus valores, sus principios, sus metas a corto y a largo plazo.  Busca tu complemento, alguien que te sume y no te reste, analiza bien antes de dar el paso, después será muy tarde.

Mi humilde recomendación es que tomes muy en serio la primera decisión, y que permitas que ésta guíe toda tu vida. No te arrepentirás. Él te dice, “Yo sé los planes que tengo para ti, planes para tu bienestar y no para tu mal” (Jeremías 29:11). Dios tiene los mejores planes para tu vida, así que cuando te preguntes: “What’s next?”, ya sabes qué hacer: “Encomienda a Jehová tu camino, confía en Él y Él hará (Salmo 37:5).

Autor: Abdias Maldonado
Decano Facultad ingeniería y tecnología

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