Victorias

Victorias

Cada persona está luchando con algo. Cada momento hay que tomar decisiones. Muchas veces, logramos tomar la correcta, y otras veces nos equivocamos. Así es que todos, de una forma u otra, lidiamos con pensamientos que nos asedian cada día. Surge entonces la pregunta: ¿Cómo podemos obtener la victoria en la vida? ¿Cómo superar eso que nos atormenta?

 

Quizás es un día más en la universidad y no sabes cómo obtener las mejores calificaciones en el semestre. Te preguntas qué decisión debes tomar al respecto y no tienes ni idea de dónde comenzar. ¿Qué tal si comenzamos leyendo este post?

 

Steven Covey fue un escritor, conferenciante, religioso y profesor estadounidense conocido por ser el autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. En su libro, él escribió que “La victoria privada está por encima de la victoria pública”. Esta frase hace un eco enorme en nuestras vidas por el hecho de que siempre queremos quedar bien ante los demás. Sin embargo, no hacemos el mismo esfuerzo para quedar bien cuando nadie nos ve.

 

Nunca he oído a nadie decir, al pasar por algún edificio, “¡WOW! ¡Qué grande y poderosa zapata tiene!” Solo admiramos la parte de la construcción que podemos ver, ya sea la forma que tiene, el color de los cristales, la arquitectura, su pintura o su hermoso diseño. Sin embargo, lo que se ve, está siempre sostenido por lo que no se ve.

Es imperativo entonces, que nuestros logros en la vida tengan fundamentos sólidos, capaces de soportar las tormentas y los vientos que pondrán a prueba la firmeza de nuestra construcción.

Aquí viene el secreto: Comienza a tener pequeñas victorias personales que hagan un fundamento adecuado para el éxito que quieres tener en la vida. Comienza ganando una batalla tras otra. No intentes correr cuando solo puedes caminar. Tu victoria viene, pero tienes que prepararte primero ganándole a tu yo.

 

La mejor experiencia se saborea cuando logramos vencernos a nosotros mismos. Cuando logramos cambiar un mal hábito o cuando, haciendo un mayor esfuerzo, superamos una limitación y finalmente, le ganamos al “yo” que no se quiere mover. La importancia de esto, creo que tiene que ver con el gozo y la celebración interna al decir: ¡LO LOGRÉ! He completado esta meta y me preparo para la siguiente.

 

Dice Filipenses 3:14: “Prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Puedes cambiar tu ritmo y obtener la victoria sobre tu semestre.

 

Autor: Jochy Jamel
Estudiante Facultad de Teología

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